Mantenimiento · 5 min de lectura
Revisión anual en una casa con radiadores: la caldera y también el circuito
En un piso pequeño, revisar la caldera es casi revisar toda la calefacción. En una casa adosada o una torre del Vallès con radiadores en dos o tres plantas, no: el agua recorre muchos metros de tubería antes de volver, y ahí se esconden la mitad de las quejas del invierno.
Por Equipo de Calderas Sabadell ·
Una revisión completa en una casa con calefacción por radiadores tiene dos partes: la caldera, que se limpia, se ajusta y se mide con analizador, y el circuito de agua que alimenta los radiadores. Si solo se mira la primera, la caldera puede quedar perfecta y la casa seguir con un dormitorio frío, ruidos de agua o una presión que baja cada pocas semanas.
Por qué en una casa pesa tanto el circuito
Muchas casas de Sabadell, Sant Quirze o Castellar tienen instalaciones hechas hace décadas, ampliadas cuando se cerró una terraza o se hizo una buhardilla. El resultado suele ser un circuito largo, con radiadores de distintas épocas, algún tramo de hierro mezclado con cobre y un vaso de expansión que se calculó para una casa más pequeña.
Ese circuito trabaja todo el invierno a temperatura y presión. Con los años acumula lodos en los radiadores de abajo, aire en los de arriba y desgaste en las piezas que regulan el caudal. Nada de eso se arregla limpiando el quemador.
La parte de la caldera, en breve
Lo que se hace en el aparato es lo conocido: limpieza del quemador y de los electrodos, comprobación del conducto de humos, prueba de las seguridades, revisión de estanqueidad y análisis de combustión con analizador. En calderas de condensación se añade el sifón de condensados. Al terminar te tienen que dejar un parte con los valores medidos.
La revisión anual en mantenimiento de calderas parte de 75 €. Lo que sigue es lo que conviene pedir, además, cuando la caldera alimenta una casa entera.
La parte del circuito: qué pedir que miren
El vaso de expansión
Absorbe la dilatación del agua al calentarse. Cuando pierde su carga de aire, la presión sube mucho con la calefacción en marcha, la válvula de seguridad suelta agua y, al enfriarse, el manómetro cae por debajo de lo normal. En circuitos grandes es de las primeras piezas que se resienten. Comprobar su carga lleva unos minutos y evita muchas llamadas en enero.
Los lodos
El agua de la calefacción, con el tiempo, arrastra óxido y partículas que se depositan en la parte baja de los radiadores y en la propia caldera. Las pistas son radiadores calientes arriba y fríos abajo, agua negra al purgar o una bomba que trabaja con más ruido. Si la instalación no tiene filtro de lodos, vale la pena preguntar si conviene ponerlo.
El aire en la planta alta
El aire sube. En una casa de dos plantas, los radiadores del piso de arriba y los de la buhardilla son los que primero dejan de calentar bien y los que hacen ruido de agua corriendo. Purgarlos es sencillo, pero después hay que devolver la presión a su sitio desde la caldera.
Llaves, detentores y válvulas termostáticas
Las válvulas termostáticas que se quedan todo el verano cerradas pueden agarrotarse y no abrir cuando llega el frío. Los detentores, esas llaves del otro extremo del radiador que casi nadie toca, sirven para repartir el caudal entre radiadores. Si alguien los ha movido, la casa queda desequilibrada: unos radiadores queman y otros apenas se templan.
Las tuberías que no se ven
En casas con tramos por el garaje, el sótano o una cámara bajo el suelo, una pequeña pérdida puede pasar años sin manchar nada. Si rellenas presión a menudo, díselo al técnico: la fuga no tiene por qué estar en la caldera.
Lo que puedes vigilar tú durante el invierno
- Pasa la mano por cada radiador una tarde de frío, arriba y abajo. Uno frío abajo apunta a lodos; uno frío arriba, a aire.
- Apunta la presión en frío el primer día que enciendes y compárala al cabo de un mes.
- Mira bajo la válvula de seguridad de la caldera. Si hay cerco de cal o gotea cuando la calefacción lleva un rato, el vaso de expansión es sospechoso.
- Escucha la bomba al arrancar. Un zumbido nuevo o un traqueteo merece comentarse.
Si la caldera está en el garaje o en un cuarto sin calefacción
En las noches de helada del interior del Vallès, una caldera en un garaje abierto o en un cuarto exterior pasa más frío que una en la cocina. La mayoría de calderas actuales tienen función antihielo, pero solo actúa si la caldera tiene corriente y gas. Si te vas unos días en invierno, no la desenchufes: déjala en modo apagado o en espera, con la luz conectada. Y si el desagüe de condensados sale al exterior, conviene que no quede un tramo al aire donde pueda congelarse.
Lo que no hace falta cada año
No es necesario vaciar la instalación ni cambiar el agua de la calefacción en cada revisión. Al contrario: cada vez que entra agua nueva entra también oxígeno y cal. Una limpieza del circuito con producto específico se plantea cuando hay síntomas claros de lodos o cuando se va a poner una caldera nueva, no por rutina.
Tampoco hace falta cambiar los radiadores porque sean antiguos. Uno de fundición en buen estado puede seguir calentando igual de bien que el primer día.
Cuándo pedir la cita
Entre septiembre y mediados de octubre. Así da tiempo a encender la calefacción un par de días después de la revisión y comprobar, con los radiadores en marcha, que la casa se calienta de forma pareja. Si algo falla, lo resuelves antes de las primeras noches frías.
Cuando pidas la revisión, cuenta cuántos radiadores tiene la casa, en cuántas plantas y si alguno da problemas. El técnico llegará con más tiempo previsto y con lo necesario para mirar el circuito, no solo la caldera. Y si quieres sacar más partido a la calefacción una vez revisada, en el blog explicamos cómo programar el cronotermostato para una casa que no se usa igual todas las horas.