Ahorro · 5 min de lectura
Cronotermostato: cómo programar la calefacción para gastar menos gas
En muchas casas el cronotermostato está instalado, pero se usa como un interruptor: se sube cuando hace frío y se baja cuando sobra calor. Programarlo bien lleva diez minutos y se nota en la factura.
Por Equipo de Calderas Sabadell ·
Para gastar menos gas con la calefacción, el cronotermostato tiene que hacer tres cosas: mantener una temperatura razonable cuando estás en casa, bajarla cuando no estás o duermes, y estar colocado donde mida bien. Si falla cualquiera de las tres, la caldera trabaja de más aunque el aparato sea el mejor del mercado.
Las cifras de referencia
No hace falta inventar nada: el IDAE, el organismo público de eficiencia energética, da unas pautas sencillas en sus recomendaciones para el ahorro en hogares:
- Unos 21 °C, con ropa adecuada, bastan para estar a gusto en casa.
- Cada grado de diferencia supone del orden de un 7 % en el consumo de climatización.
- Si sales unas horas, bajar el termostato a 15 °C, que en muchos aparatos es la posición "economía".
- Termostatos programables y válvulas termostáticas en los radiadores permiten ahorrar, según el IDAE, entre un 8 y un 13 % de energía.
Con esto ya tienes el esqueleto del programa. Lo que falta es adaptarlo a cómo vives.
Un horario de partida para un día laborable
Pongamos una casa en la que se sale a trabajar por la mañana y se vuelve por la tarde:
- De 6:30 a 8:00: confort, 20-21 °C.
- De 8:00 a 17:30: economía, 15-16 °C.
- De 17:30 a 22:30: confort, 20-21 °C.
- De 22:30 a 6:30: noche. El IDAE aconseja apagar la calefacción mientras duermes; en la práctica, muchos aparatos permiten dejar una temperatura mínima baja para que la casa no se enfríe del todo.
El detalle que casi nadie ajusta: la hora de inicio del confort tiene que ir un poco por delante de cuando lo necesitas. Una vivienda tarda en subir cuatro o cinco grados, más en pisos antiguos con radiadores de hierro y menos en uno pequeño y bien aislado. Observa durante un par de días cuánto tarda la tuya y adelanta el programa ese tiempo, no más.
El fin de semana es otra historia: si pasáis el día en casa, un único tramo de confort desde que os levantáis hasta la noche suele ser lo más sencillo.
¿Apagarla del todo o dejarla baja?
Es la pregunta de cada invierno. La respuesta corta: para ausencias de unas horas, bajar a economía; para la noche o para irte varios días, apagar o dejarla en un mínimo muy bajo.
Donde sí vemos un error habitual es en quien apaga del todo, vuelve con la casa helada y sube el termostato a 25 °C "para que caliente antes". La caldera no calienta más rápido por poner un número más alto: da la misma potencia, solo que no para hasta llegar a esa temperatura, y te pasas de largo. Pon la temperatura que quieres de verdad y dale su tiempo.
Dónde está colocado el termostato importa más de lo que parece
Un cronotermostato mide la temperatura del sitio donde está, no la de la casa. Estas ubicaciones le hacen medir mal:
- Encima o cerca de un radiador.
- En una pared donde da el sol por la tarde.
- En la cocina, o pegado a una lámpara o a la tele.
- En una pared exterior fría o en un pasillo con corriente junto a la puerta de la calle.
Lo ideal es una pared interior de la estancia donde más tiempo pasáis, normalmente el salón, a media altura. Si el termostato está en un sitio caliente, cortará antes de tiempo y tendrás habitaciones frías; si está en uno frío, la caldera no parará nunca. Moverlo suele ser posible sin obras, sobre todo si es inalámbrico.
Válvulas termostáticas: el complemento
El cronotermostato manda sobre la caldera; las válvulas termostáticas mandan sobre cada radiador. Juntas funcionan muy bien: las habitaciones que no usas se quedan más frescas y el salón no se recalienta. Un aviso: no cierres todas las válvulas a la vez ni dejes solo abierto el radiador que está junto al termostato, porque la caldera se queda sin circulación y puede empezar a hacer ruido o bloquearse.
Qué tipo de termostato te conviene
Hay tres niveles, y no siempre compensa ir al más caro:
Programable básico, con cable o inalámbrico. Enciende y apaga la caldera según horario. Suficiente para la mayoría de pisos con un horario estable.
Conectado por wifi. Lo mismo, pero lo manejas desde el móvil. Útil si tus horarios cambian mucho o si quieres encender la calefacción al salir del trabajo. En segundas residencias, además, permite comprobar la temperatura a distancia.
Modulante. En lugar de encender y apagar, le dice a la caldera cuánta potencia necesita. Con calderas de condensación compatibles es la opción más eficiente, porque la caldera trabaja más tiempo a baja potencia, que es donde mejor rinde. No todas las calderas lo admiten; conviene comprobar el modelo antes de comprar el termostato.
Como horquilla orientativa, un programable sencillo instalado puede rondar entre 60 y 150 € y uno conectado o modulante, entre 150 y 350 €, según marca y si hay que tender cable. Son precios de referencia del mercado, no un presupuesto.
Cuándo no vas a notar mucho ahorro
Si trabajas desde casa y la calefacción está encendida casi todo el día, el margen está sobre todo en bajar uno o dos grados, no en el horario. Y si la caldera es muy antigua o está mal ajustada, un buen termostato ayuda, pero el problema de fondo sigue ahí: en ese caso merece la pena que en la revisión se compruebe la combustión y, si se plantea un cambio, elegir en la sustitución una caldera y un termostato que se entiendan entre sí.